Se me perdió el lápiz con que escribo

debió suicidarse al piso desde mi libreta

lo cambié entonces por este teclado

con el que adivino la tilde.

 

 

Muchas cosas se pierden y se han perdido,

aun recuerdo aquel poema de Borges

que no he encontrado,

libro tras libro, verso tras verso

laberintos, tigres y espejos

y va cayendo en el olvido.

 

 

El árbol de la infancia

con sus recovecos,

más de un soldado cobró vida,

más de un carro gasto allí su gasolina.

Hoy solo brilla su ausencia,

y el recuerdo de aquellas tardes

en que sus ramas servían de regazo.

 

 

¿A quién no se le ha perdido algo?

O ¿alguien?

Personas que recordabas cada segundo

y hoy vagan en el limbo de la mente.

Cafés, restaurantes o bebidas,

¿a qué sabía la Golden Monkey?

Sabores, lecturas, olores,

sensaciones que muchas veces

dejamos que se nos vayan.

 

 

¿Alguien ha encontrado el unicornio azul?

Silvio lo perdió, y aun lo sigue buscando.

Es fácil perderse, o que lo pierdan

sino que lo digan los diez años de Odiseo.

 

 

Pero a veces no suele ser simple

perder u olvidar algo.

Siempre regresan como la Luna,

que muere y resucita,

algunos lugares, libros, cartas,

o no se filtran de la memoria,

aquellos labios en la penumbra,

aquella mano que jugaba con la mía,

aquel abrazo después de una pérdida,

aquella canción que no termina.

 

 

Espero pronto encontrar el lápiz

y el poema de Borges.

 

pollock_mural_552

Jackson Pollock, Mural. 1943

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3 comentarios sobre “Pérdidas

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