Quizás lo más parecido a la oscuridad,

muchos le temen a su totalidad,

no los culpo, aturde, golpea

dice mucho más de la cuenta

se escucha de todo y sin embargo

es nada.

 

Quizás es lo que haga falta,

quizás se ha perdido

en algún lugar,

o en alguien o algo

habrá aunque sea un segundo.

Y es que ni en sueños está,

pasamos jugando con los decibeles

alternando sus niveles,

somos el infinito ruido.

 

Y es que es contradictorio

a cualquier comunicación,

mas no para los que hablan con Dios,

es más, ese mismo condenó a Cristo,

quien sin articular ningún sonido,

lo pagó estando en una cruz,

¿qué habrá detrás de ese mutismo?

 

Queremos ruido, lo ocupamos

sentir como retumba nuestro cuerpo.

Nos negamos fielmente a la afonía,

queremos decir mucho,

y que nos digan todavía más,

tenemos entrenada la oreja

para cualquier sonido,

menos para la ausencia de él.

 

Le temen al silencio

como le temen a la oscuridad,

el silencio es totalmente ruidoso,

quizás hasta comunicativo,

sino que lo diga Bergman,

sino que lo diga un mudo,

sino que lo diga Dios.

 

800px-goya_dog

Perro semihundido, Francisco de Goya. 1819

 

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